La recompensa que no es dinero
Tus hijos proponen una meta. Toda la familia trabaja junta para alcanzarla. Cuando llegáis, los adultos dicen que sí a lo que elijan los niños.
Un Día del Sí es una promesa que se hace la familia. Los niños eligen algo por lo que trabajar; las tareas de todos suman al mismo total. Cuando la familia llega, los adultos pasan una hora, una tarde o un día entero diciendo que sí a lo que elijan los niños.
Las tareas dan paga. Esto da tiempo juntos, y son los niños quienes lo piden: esa es la parte que cambia el ambiente en casa.
Tu hijo propone la meta desde su propia pantalla: cuántas tareas o cuánto dinero ganado. Todavía no hay nada prometido.
Aceptas y, en ese momento de calma, fijas un tope de gasto y lo que queda descartado. Acordar los límites por adelantado es lo que hace fácil decir que sí cuando llega el día.
El avance se suma entre todos tus hijos. Llegan juntos en lugar de competir entre ellos, y solo cuenta el trabajo aprobado a partir del día en que dijiste que sí.
Cuando la barra se llena, la promesa está conseguida. Tú eliges una fecha que le venga bien a la familia; no tiene por qué ser ese fin de semana.
Tenéis el día y después lo marcas como cumplido. Ese es el momento en que se gana algo: la promesa por sí sola no da nada.
La misma idea a tres escalas, para que un niño pequeño tenga algo a su alcance mientras la grande sigue siendo lo bastante rara como para resultar especial.
Hasta 30 días para conseguirla
Una vez cada tres semanas
Hasta tres meses para conseguirla
Una vez cada dos meses
Hasta un año para conseguirlo
Una vez al año
Las tareas que hayas aprobado, desde el día en que aceptaste la promesa. El dinero que añades o quitas a mano no cuenta: la meta es trabajo hecho, no saldo movido.
Puede, pero la promesa es de la familia: el total se suma y el día es para todos. No hay un marcador por niño.
No se pierde nada ni se castiga a nadie. La promesa simplemente caduca en su plazo y la familia puede acordar otra.
Pikidoo propone un objetivo a partir del ritmo de tu propia familia en las últimas dos semanas, para que esté al alcance en vez de ser una cifra inventada. Puedes poner la tuya.
Casi todo lo que piden los niños no cuesta nada. Estas son las cosas que aparecen una y otra vez cuando las familias cuentan cómo fue su Día del Sí.
El Día del Sí no es nuestro. Empezó como un álbum ilustrado, se extendió con una película y desde entonces lo han contado familias y webs de crianza: merece la pena leerlo antes de aceptar el primero.
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